Efecto de la terapia de muérdago: inmunomodulación

Los extractos de muérdago pueden influenciar las células del sistema inmune, estimular su reproducción o activar las células mismas, es decir, mejorar su función. Esto se entiende por el concepto "inmunomodulación". Se producen con mayor frecuencia células de defensa. De este modo se incrementa la capacidad de rendimiento del sistema inmune.

Los extractos de muérdago pueden activar los glóbulos blancos (Leucocitos) como los granulocitos, células asesinas naturales (células NK) y macrófagos en reposo. Aumentan p.ej. la actividad citotóxica de los glóbulos blancos, con el resultado de que las células sanguíneas atacan cada vez más a las células extrañas, posiblemente también a las células tumorales. Todos estos efectos se han encontrado principalmente en ensayos experimentales en el laboratorio.

Los extractos de muérdago activan y modulan el sistema inmune. La mayoría de las células inmunes se desarrollan a partir de las células madre de la médula ósea. Estos incluyen:

  • Linfocitos B en médula ósea y glándulas linfáticas. Se desarrollan en células plasmáticas que pueden producir anticuerpos específicos (p. ej., contra la lectina de muérdago).
  • Células T que consisten en células T colaboradoras, células supresoras T y células T citotóxicas asesinas. La tarea de las células T helper es reconocer sustancias extrañas (antígenos) y, como resultado, activar las células B y las células asesinas. Las células de T memoria son células T colaboradoras particularmente de vida larga. Las células T supresoras frenan la reacción del sistema inmunitario e inhiben la liberación de determinadas sustancias mensajeras (linfoquinas). Las células T citotóxicas identifican y destruyen células que contienen virus y probablemente también células tumorales
  • Las células asesinas naturales (células NK) tienen tareas similares a las células T citotóxicas.
  • Fagocitos (macrófagos), que están contenidos predominantemente en tejidos y linfa. Su tarea es procesar sustancias extrañas y de presentarlas a los linfocitos T, para que puedan reconocerlas como extrañas y dañinas (células presentadoras de antígenos).
  • Granulocitos. Estas son células fagocíticas y de defensa. Se dividen en tres subgrupos: neutrófilos, eosinófilos y basófilos (mastocitos). Los eosinófilos, sobre todo, combaten parásitos, los neutrófilos fagocitan bacterias, virus y hongos en la sangre. Los mastocitos liberan sustancias que promueven inflamación (como la histamina), lo que se hace notar ante todo en las alergias.

 

Última actualización: 13 de julio 2021/AT1

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